Carta de agradecimiento Arantxa, Psicopedagoga y Coaching

PROYECTO INZENDIOS

                                                             » ¡La casa de Arantxa se está  quemando! «
Fue la frase que se pronunciaba en voz alta… Me levanté, cogí las llaves y el bolso y me dirigí a mi casa. Nervios y multitud de imágenes me asaltaban la mente durante el trayecto conduciendo. ¿Qué se quema? ¿Quién se quema? ¿Para qué se quema? Preguntas como mantras que atrevasaban mi mente y a la vez, me iban inundando sin yo saberlo de una profunda paz y misterio.
Cuando llegué a la calle, miré desde abajo a esa casa, que en teoría era «mi casa» y una indescriptible serenidad me invadió al instante. En mis adentros escuchaba: «Todo está bien. Cuando subas sólo y únicamente fíjate en lo que ha quedado de pie. Esa es y será tu  nueva dirección donde enfocarte». Así que desde ahí empecé a contemplar «mi casa», a «Arantxa». Lo de fuera siempre es un espejo de lo que ocurre dentro, aunque no seamos conscientes de ello.
Durante hace 2 años atrás tuve la ilusión de llegar a casa y que de forma ordenada unicamente encontrara lo necesario y vital para vivir. Era ya muy consciente de que había objetos, ropas, memorias, libros, muebles, recuerdos, etc que ocupaban un espacio que mi ser ya no necesitaba. Fui perezosa con ese llamado y entonces ocurrió. La casa colapsó y ¡ se incendió ! No podía ser de otra manera. Muy a menudo llenamos nuestras vidas de tanto que ¡ no necesitamos ! Por apegos, por miedo a que vengan a casa y no encuentren el cuadro que te ragalaron, por recuerdos, por no saber decir que no, etc. Miles de excusas que llenan nuestros espacios de caos porque nuestro sentir no las quiere ahí y por cualquier idea que se filtra hacemos que permanezcan ocupando una energía y un espacio que ya no les corresponde. Ya hicieron su función y tal como llegaron, deberían irse. 
Eso ocurrió, lo menos importante es cómo se dio el inZENdio. Ese es el efecto y a mí de siempre me ha gustado ir a sus causas, sólo desde ahí se puede hacer un cambio verdadero.  
Por no ordenar yo a tiempo, se usó el incendio para agilizarme el trabajo. Así de humor y metáfora tiene todo cuando estás dispuesto a VER. Hay que afinar con lo que se pide al Universo. Hay que saber concretar y para ello hay que conocerse y ordenarse mucho por dentro. Pero para ordenarse primero viene el caos, el aparente des-orden.
Desde el primer instante, sentí a «ORDENA’T» como un llamado. A su movimiento y a su creadora, Annabel Ricarte. Los dos son la herramienta indispensable en este proceso de construcción y de rehabilitación. Una mente limpia, abierta, sin juicio, empática, siempre dispuesta y amable a ver la posibilidad en toda la oscuridad, caos y desastre que invadía la casa. 
Desde el momento que Annabel pisó mi casa, el respeto, la alegría, la esperanza y el amor fueron máximos. Con ella entró toda la ilusión por acompañar y ayudarme no sólo en un orden físico, al mismo tiempo, su actitud hace que te ordenes en otros planos como el emocional  y el psíquico. Eso es lo que tiene ejercer tu propósito de vida como vocación. Disponer de una mente creativa que escucha el alma de quién tiene enfrente, que aconseja pero siempre teniendo en cuenta el orden que el otro reclama.
Cuando observé escrita la palabra «incendios», vi su sentido profundo para mí. Hoy ya lo escribo así:  «inZENdios». Sólo desde una actitud serena de contemplación y observación, de aceptación incondicional a lo que es, sin ninguna resistencia, sin drama, sino con la visión puesta en la colaboración, comprensión y creación puede darse el movimiento de liberación y alquimia. Porque el fuego si algo tiene es que transmuta y alquimiza.
» Ordena’t- Ordénate» : Encuentra el orden en ti que en el aparente caos parece que no existe. Pero sí está. Sólo habitándote lo descubres y Annabel es una excelente compañera profesional y de viaje.
«Ordena’t» va justo ahí, sobretodo a todo lo material que invade nuestros hogares y necesita ser revisado, seleccionado, conservado, eliminado, restaurado, etc. Dar el lugar que corresponde a todo lo que ocurre y a lo que tenemos en nuestras casas. Si no tiene su lugar, su espacio, su cuidado por ejemplo: la ropa, los libros, utensilios varios, armarios,etc no puede haber un orden en nuestras vidas. Mi casa no estaba caótica de orden. Soy una mujer ligera de equipaje y bastante ordenada (o eso creía, jajajaj);  pero incluso con esto, ya intuía que hacía falta un movimiento de orden importante porque sólo así, te abres a que entre lo nuevo.
La Vida me desapegó de golpe de todo aquello que ya no necesitaba para seguir evolucionando. No fui capaz de hacerlo por mi misma, la pereza, el cansancio emocional de tener que seleccionar y revivir… No lo sé, pero no fui responsable con mi llamada de orden y así se dispuso para hacer el trabajo. Así que lo que tú crees prioritario, un inZENdio se encarga de hacerlo imprescindible o totalmente secundario.
GRACIAS  a Ordena’t, su presencia sigue siendo constante y latente. Su mirada de esperanza e ilusión siempre está presentes. Annabel es una mujer de orden. La mirada la tiene ahí, ocurra lo que ocurra. y solo desde ahí, puede nacer la inspiración.
El proyecto inZENdios abre en nosotras una nueva línea de espacio y tiempo. Es como un portal que sabemos que a los dos nos lleva y llevará a una entrega mucho mayor.
Ordena’t- Ordéna- Te: Encuentra en ti el orden que eres y al cuál perteneces desde la experiencia y quehacer diario y cotidiano.
InZENdios: Gracias por mostrarme la verdadera actitud «zen» como mirada que me lleva a dentro y desde ahí el orden viene, solo desde ahí.
¡ Adelante Annabel! Sigue expandiéndote y creciendo en aquello que te apasiona, ofreciendo tu servicio a tantos que así lo necesitan y se atreven a solicitarlo. ¡ VALIENTES! Porque se necesita mucha valentía y humildad para ver como uno se habita a si mismo y sobretodo, como está la casa de dentro, que no es más que un reflejo de la casa de fuera. 
Annabel y su proyecto es mirada, consejo, ideas, soporte y sostén allá donde los llaman. Son uno. Ella se adapta a todo porque el orden lo incluye todo y desde ahí, ella guía y colabora en tu orden.
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

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